La fijación de precios de los productos de primera necesidad genera controversia.
Esto debido a que el aumento de los costos no viene solo de la mano de la especulación en la cadena de intermediación.
Según el analista Pablo de la Torre, también influyen los altos costos de las materias primas, el pago de salarios, la demanda de dinero (mientras más circulante hay más se incentiva el gasto) y la expectativa de los agentes económicos.
Para Patricio Donoso, presidente del Consejo de Cámaras, la medida generará consecuencias negativas. “En los 80 se aplicaron medidas parecidas y hubo cuatro efectos: desaparición de productos, contrabando, pues habrá fuga de alimento por las fronteras, desabastecimiento y encarecimiento”.
El jueves anterior, el Gobierno emitió un decreto para fijar los precios máximos de nueve productos de consumo masivo. Estos son: fideos, aceites, avena, azúcar, atún, carne de pollo, leche, pan popular y arroz.
De la Torre, además, cree que la medida, que busca frenar la inflación, tendrá un efecto mínimo y solo se resolverá parcialmente el problema, pues solo se controla una causa del alza de precios. Esto es la subida de los costos, durante la intermediación.
Por otro lado, Manuel Chiriboga, analista y ex negociador del Tratado de Libre Comercio con EE.UU., explica que la fijación de precios incluye solo a ocho productos, que forman parte de los procesos agroindustriales.
“Ahí el control es posible, por la cadena de comercialización que existe”, indicó.
Pero no se logrará un control de todos los productos de la canasta básica, que se conforma de 75 artículos. Por ejemplo, no se fijan techos a los productos frescos, como las papas, legumbres, carnes (excepto la de pollo), porque su control debería efectuarse en el campo, a los intermediarios y a los vendedores informales.
Adicionalmente, con la fijación de precios pudiera ocasionar que los productos se anclen en ese techo y no bajen más.