Estados Unidos decidió el año pasado sacrificar unos puntos más de inflación para reactivar su economía. Se inyectaron más de USD 100 000 millones para que la gente tenga mayor poder adquisitivo y las empresas eleven su producción. Pero hasta julio pasado, la inflación anual se ubicó en 5,6%, la más alta desde enero de 1991. Y la economía aún no despega.
Europa también está sintiendo los efectos de una inflación elevada y un bajo crecimiento. La economía de la eurozona se contrajo 0,2% en el segundo trimestre de este año, algo que no había ocurrido en su historia. Paralelamente, la inflación está en el 4%, el doble de lo previsto por las autoridades económicas.
Lo que está sucediendo en Estados Unidos y Europa puede traer problemas para el Ecuador, pues el 60% de las exportaciones se destinan a esos mercados, según cifras del Banco Central en el primer semestre del 2008.
Cuando el Gobierno defendió la no firma del TLC con Estados Unidos, dijo que este mercado no era el más importante, pues al quitar el petróleo se evidenciaba que Europa era el principal destino para las exportaciones locales.
Ahora resulta que ese mercado también está en crisis, lo cual se reflejará en menores ventas hacia Europa.
Si a eso se suma que Ecuador no tiene una política de comercio exterior, es lógico que exista un deterioro en la balanza comercial del país.
Hasta junio pasado, y sin considerar el petróleo, las importaciones superaron a las exportaciones en USD 3 001 millones, 63% más que en igual período del año pasado.
Este déficit, que ha sido creciente durante este año, se está financiando con las exportaciones petroleras, lo cual solo es sostenible mientras el precio del crudo siga alto, lo cual es menos probable con la recesión en EE.UU. y Europa.