En medio del mayor aumento de precios al consumidor de los últimos cuatro años, los trabajadores mexicanos demandaron a sus patrones mayores incrementos salariales.
Los salarios contractuales aumentaron 4,8% en julio pasado, su nivel más alto desde 2003, según información de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social.
La explicación está en la inflación, que a julio alcanzó el 5,39%, el aumento más elevado desde noviembre de 2004.
Para no perder el poder adquisitivo, las personas que trabajan en países con elevada inflación exigirán a sus patronos ajustes salariales más altos.
Ecuador no es la excepción. Y el ajuste salarial, que se registrarán en enero del 2009, reflejarán la inflación del país. “Los incrementos salariales siempre están muy ligados a la inflación del país”, dijo Roberto Estrada, gerente senior de Capital Humano de Deloitte.
Pero el sector laboral no es el único que está siendo afectado por el fenómeno inflacionario.
La obra pública será más costosa, lo cual puede obligar a los gobiernos a priorizar los planes.
En la ciudad de Río Cuarto, Argentina, las empresas contratistas decidieron congelar el avance de los trabajos por 120 días y su reactivación le costará al gobierno un 25% más. El detonante de este congelamiento en las obras públicas fue la inflación, que hizo aumentar el precio de los insumos.
En Argentina, si bien los contratos tienen ajustes de precios por inflación, ésta no se ajusta a la realidad porque se basan en los datos del Indec, entidad cuestionada por manipular las estadísticas oficiales.
Según la Comisión Económica para América Latina (Cepal), la inflación amenaza diez años de una lenta pero continua disminución de la pobreza, que ha permitido que 47 millones de personas salgan de esa condición. Parte de ellos pueden volver a su situación anterior.