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| Regulación bancaria y ciclo económico |
| Martes, 17 de Marzo de 2009 00:00 |
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Simón Cueva Vicerrector, Universidad de las Américas Las lecciones de la crisis financiera mundial aún se están construyendo, pero una de ellas es clara: hay que mejorar la regulación bancaria en al menos dos grandes aspectos. Primero, el alcance de la regulación debe ampliarse. Hasta ahora, muchas entidades escapaban a una regulación formal y, aprovechando de nuevos instrumentos financieros, se "apalancaron" en exceso. Se endeudaron mucho a corto plazo para invertir en activos riesgosos. En buenas épocas, eso permite ganar mucho con plata ajena, pero, cuando llegan los problemas, acelera la crisis. Los activos pierden rápidamente su valor y las entidades no logran repagar sus deudas, afectando, a su vez, a bancos relacionados. Segundo, las reglas de control bancario deben ser menos "procíclicas". Se exige a los bancos un mínimo de capital -la plata de los accionistas que sirve de colchón frente a problemas potenciales- en comparación a sus activos "ponderados por riesgo": con inversiones más riesgosas, mayor necesidad de capital. Un problema es que, en buenas épocas, muchos activos mejoran de precio y requieren menos capital. En tiempos de vacas gordas, es fácil para los bancos cumplir la regulación; pero en tiempos de crisis, el valor de mercado de los activos (por ejemplo, los créditos hipotecarios) cae rápidamente, y los bancos necesitan urgentemente acumular capital. Para lograr liquidez, venden esos activos cuando están baratos, lo que a su vez deprime aún más el precio de dichos activos. A fin de cuentas, las reglas exacerban los problemas en épocas de crisis. Sería preferible forzar a los bancos a acumular más capital en épocas de bonanza para tener más margen de maniobra en tiempos de vacas flacas. |