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Diseñar el Ecuador del Futuro |
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Lunes, 23 de Julio de 2012 00:00 |
Entre los años ochenta y hoy, Corea del Sur, Singapur, Malasia, Tailandia, etc., crecieron a tasas promedio de 7%. China, Vietnam, India, lo hicieron a tasas de 9% o más.
Su avance económico se sustentó en un nivel de inversión privada superior a 30% del Producto Interno Bruto (PIB), en la liberalización del comercio y apertura financiera selectiva y programada, en el desarrollo tecnológico y de manufacturas. En estos países, la preeminencia económica está en las empresas productivas.
Ecuador, en los años ochenta y noventa, creció a una tasa promedio de 2,5% y en 2000 a 4,2%, bajo el influjo de abundantes recursos petroleros.
El petróleo ha marcado la economía del país en las cuatro últimas décadas, sembrando el espejismo de creer que puede sustituir a la inversión privada que no ha superado el 15% del PIB.
Al propio tiempo, se relegaron los esfuerzos para ser más competitivos y productivos, los cambios tecnológicos se miraron de lejos, la diversificación de la economía e implementación de políticas de largo plazo para el desarrollo industrial no pasaron de retóricos enunciados coyunturales.
Es causa de profundo desencanto que aún no nazca un diseño realista y contemporáneo de Ecuador del futuro a modelarse en los próximos 30 años. Las experiencias de los países que han alcanzado el desarrollo y de otros que están en esa dirección, además del sentido común, son contundentes en mostrar los senderos del progreso: educación, salud, inversión privada interna y externa, comercio, tecnología, estabilidad económica, responsabilidad fiscal, democracia, solidez institucional, competitividad, productividad, Estados eficientes, que regulen y alienten las iniciativas privadas, emprendedores que creen riqueza.
Esencialmente, el Ecuador del futuro debe brindar oportunidades para ricos y pobres. Se requieren políticos con otras visiones y una sociedad con otras conductas. |