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Visiones para progresar, brechas lacerantes |
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Lunes, 09 de Julio de 2012 00:00 |
Hace 40 años, Corea del Sur era un país más pobre que Ecuador. Hoy su producción por habitante es $23 000 y la de Ecuador $4 500.
Tal país, entre 1997-1998, enfrentó una grave crisis, quebraron bancos y empresas, el FMI y el BM acudieron al rescate con $60 000 millones. La crisis fue superada con un estricto manejo fiscal y macroeconómico.
Ahora, están cerca del equilibrio fiscal, tienen un nivel bajo de deuda y han acumulado reservas por encima de los $300 mil millones. Además, han impulsado la apertura externa con acuerdos de libre comercio con la UE, los EEUU, la ASEAN y varios países de América Latina. Pretenden que empresas de todo el mundo se instalen en su territorio. Han pagado sus deudas y disfrutan de pleno empleo.
Corea del Sur cuenta con empresas globales como Samsung, Hyundai y LG. Es el mayor productor de tabletas, teléfonos móviles, pantallas líquidas, barcos. No obstante, piensan que el futuro está en el desarrollo y comercialización de bienes virtuales: aplicaciones para dispositivos móviles, libros electrónicos, películas, juegos informáticos. Sus trabajadores están entre los más competitivos del mundo. Han optado por la innovación tecnológica, la calidad y el conocimiento. Invierten el 3,7 del PIB en I+D.
Un país de Manuelito vivió una severa crisis en 1999, adoptó el dólar y se dedicó a gastar la abundancia petrolera, no pagó ciertas deudas y se endeudó más. Subsidia a su gente, tiene miedo de comerciar con el mundo, sin rubor se ufana de sus incapacidades y limitaciones, aleja las inversiones y emprendimientos con la permanente exacerbación de los riesgos.
Las comparaciones con los países que progresan nos causan dolor y desencanto, más, cuando sus visiones del futuro desnudan nuestras precariedades elevadas a la categoría de soberana conducción del Estado.
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