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Políticas públicas: consuma, no ahorre ni invierta |
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Lunes, 04 de Junio de 2012 00:00 |
En Chile, el Salario Mínimo Vital (SMV) es $388 equivalente al 33% del PIB per cápita mensual; en el Uruguay, las dos magnitudes son $360 y 31%; en el Brasil $388 y 38%; en Colombia, $327 y 55%; en el Perú, $278 y 58 %; en el Ecuador $292 y 80%. Cuando el SMV no responde a la capacidad económica de un país, se alejan las inversiones por el alto costo que representa para los negocios al perder competitividad. Además, aumenta la informalidad y cierran las pequeñas empresas. También se incrementa la inflación que es negativa para la inversión.
La inflación elevada, más en dolarización, en gran medida es consecuencia del desproporcionado gasto estatal que exacerba el consumo, el cual junto con la inflación induce a no ahorrar ante tasas de interés que apenas cubren el aumento de los precios.
Además de la ausencia de seguridades e incentivos, la inversión se desalienta por la preferencia a ahorrar en plazos de hasta 180 días, máximo un año, ante la desconfianza en el mediano y largo plazo.
El elevado gasto público que consume el petróleo y las deudas, de modo paralelo incrementa la liquidez de la economía que se refleja en mayores depósitos en el sistema financiero, los que hacen posible el aumento del crédito de consumo.
En suma, el entorno económico induce a consumir, a ahorrar menos y no invertir. Para inducir a la sociedad a ahorrar, invertir e impulsar el crédito para la producción y no para el consumo, el Estado no debe distorsionar las conductas económicas y sociales al alimentar la liquidez de la economía con equivocadas políticas públicas. Cuando las fuentes de liquidez desaparecen, la economía debe ajustarse y surgen las crisis que llevan a personas y empresas a abandonar estándares de ficción.
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