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Lecciones del viejo mundo |
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Lunes, 14 de Mayo de 2012 00:00 |
Durante muchos años, varios países europeos trataron de consolidar los "Estados de Bienestar", concediendo a sus sociedades gratuitas coberturas en educación, salud, transporte, subsidios al desempleo y maternidad, generosas prestaciones de seguridad social, aumento constante de la burocracia, realización de obras públicas innecesarias.
A la par de los crecientes beneficios de los Estados benefactores, creció el gasto público hasta superar en algunos casos el 50% de la producción nacional. Como en igual proporción no aumentaron los ingresos, el déficit creciente de las cuentas públicas se tradujo en abultadas deudas estatales que en ocasiones superaron el PIB de cada país.
La dependencia del gasto público, de la acción del Estado y de la deuda pública, volvió a las sociedades menos competitivas, con el consecuente estancamiento de las economías. Cuando el gasto público no pudo sostenerse, las deudas no pudieron pagarse y las economías presentaron números rojos, la severidad de las crisis se tradujo en amargos sufrimientos.
En España, el desempleo supera el 20%, el 50% entre los jóvenes, el gasto público se reduce igual que los beneficios sociales. En Irlanda sus habitantes emigran a buscar trabajo y los que no, retornan a labores precarias con bajas remuneraciones. En Grecia, los jubilados se suicidan, igual que los microempresarios y trabajadores italianos.
Este legado nefasto deviene de decisiones políticas poco responsables, que para gozar del poder y del favor de los electores, acostumbran a las sociedades a vivir por encima de sus posibilidades y capacidades, en detrimento de asociar el bienestar a los esfuerzos competitivos de personas y empresas.
Cuando el irreal bienestar se derrumba, los pueblos sufren y los políticos fracasan. En esta joven región hay países de igual comportamiento, los resultados no serán diferentes. |
Comentarios
La crisis financiera se inició debido a una política indiscriminada de desregulación del sector privado que dio pie a que el sector inmobiliario y el bancario se alíen para "robarle" a ahorradores y compradores incautos, así como al Estado, vía fondos de salvamento. Esa sí es una lección en América Latina tan presionada tradicionalment e para la desaparición del Estado.
En cuanto a la lección del costo del Estado del Bienestar, hay que estudiar lo que ha supuesto esa inversión (educación y salud) del Estado en el individuo que, a la postre, será el que saque a cada país de la crisis.
En definitiva, las crisis económicas son recurrentes en todos los países, independienteme nte de su política económica. Si me da a elegir, me quedo con el segundo tipo de crisis. Crisis de la que Europa saldrá, no le quepa duda, más pronto que tarde, reforzada, gracias a la inversión que ha hecho en el ser humano.
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