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Menos pobreza, otra dimensión del desarrollo |
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Lunes, 12 de Diciembre de 2011 00:00 |
Josefina recibe el bono de desarrollo humano desde hace doce años, hoy $35 al mes. Manuelita desde hace poco se incorporó a este club de beneficiarios. Las dos con $1,16 al día pueden comprar 1,2 kilos de plátano verde y unas ramitas de culantro. Lucrecia trabaja de sol a sol para ganar $3 al día, ha superado la pobreza, aunque apenas pueda comprar un poco de habas y zanahorias. Las tres son paradigma de los éxitos estatales, pues, superaron los niveles de "indigencia" y "pobreza", aunque Josefina ha perpetuado su miseria, Manuelita le sigue los pasos y Lucrecia está condenada a ser pobre.
Mientras, el Estado en los últimos cinco años gastó más de $100 mil millones y vendió petróleo por casi $50 mil millones. En tanto, un burócrata en promedio percibe $1.200 al mes, 34 veces el bono de Josefina y 13 veces el ingreso de Lucrecia. Al mismo tiempo, la renta de $5.000 mensuales de un revolucionario de alto nivel es 143 veces el bono de Manuelita y 55 veces la renta de $90 ganada con sudor por Lucrecia.
Josefina, Manuelita y Lucrecia tendrían otro nivel de vida, si Ecuador fuese capaz de generar el ingreso anual por habitante de $44.000 de Finlandia o los $12.000 anuales de Chile y Uruguay. Las tres podrían contar con buenos servicios de educación, salud y otras asistencias, a través de un Estado con más recursos, ampliando sus capacidades y oportunidades para trabajar y desarrollar sus iniciativas sin hipotecar sus libertades. La verdadera superación de la pobreza, imperativamente exige otra visión del desarrollo del país, que haga de los pobres activos beneficiarios de la globalización y dinámicos participantes de un mercado que funcione con justicia y sin nocivas interferencias del Estado.
Hora GMT: 12/Diciembre/2011 - 05:04 |