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Salud, ineficiencia y tributos |
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Lunes, 08 de Agosto de 2011 00:00 |
Análisis
Por: Jaime Carrera Observatorio de la Política Fiscal
En el presupuesto de 2011 aprobado por la Asamblea Nacional, se asignaron $1 414 millones al sector salud; a julio, tal valor se incrementó a $1 667 millones. Se aumentaron $253 millones. A tal mes, de los $692 millones destinados a inversiones para la salud sólo se gastaron $131 millones, es decir, el 19%.
De otra parte, con los mayores ingresos petroleros, hasta julio, el gasto inicial previsto en el presupuesto se incrementó en $1 500 millones en beneficio de diversos sectores como el administrativo, vivienda, obras públicas y otros, entre ellos, salud.
No contribuye a la generación de confianza para invertir y progresar que, en lugar de utilizar los nuevos ingresos para reducir un déficit elevado, se vuelva más insostenible el desproporcionado gasto público.
Al mismo tiempo, se pretende extraer de ciudadanos y empresas más tributos supuestamente destinados a la salud, mientras, este sector es incapaz de ejecutar los recursos asignados. Aun si se gastaren todos los dólares presupuestados, es pública y notoria la ineficiencia de los servicios de la salud.
Están también por develar episodios de corrupción no plenamente esclarecidos por la falta de transparencia en el uso de los recursos públicos y de contrapesos institucionales en la Justicia y control, ausentes en nuestra débil democracia.
Previa la exigencia de esfuerzos tributarios adicionales a la sociedad, es intrínseca obligación de los gobiernos que administran el dinero del pueblo demostrar ante los ciudadanos que son sus mandantes, la eficiencia en el uso de los recursos públicos que son parte del arduo trabajo de toda la población; es decir, convencer a todos que los dólares en manos del Estado son mejor gastados que por las personas y empresas. Permitir el acceso a las cuentas públicas sin restricción alguna es otra obligación estatal.
Hora GMT: 08/Agosto/2011 - 05:18
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