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Martes, 19 de Julio de 2011 15:27 |
Conversaba con Manuelita que vende cigarrillos, gaseosas y periódicos. Con esfuerzo, sobrevive y cuida cada centavo ganado con el arduo sacrificio diario. Por los periódicos que vendo, dijo, supe que el Gobierno tiene presupuesto de $24 000 millones, cifra que no entiendo, si con mis centavitos me confundo. Me dijeron, añadió, que les falta $4 000 millones para cubrir lo que gastan como locos; que un señor que le dicen ministro de no sé qué dijo que recibirán unos $1 200 millones más porque el petróleo subió a $100 y habían cambiado contratos que no entendía. Se enteró también que la China prestaba otros $2 000 millones. Como hablan de tanta plata decía Manuelita, yo tan pobre.
La vi asustada al escuchar que iban a subir el precio de los cigarrillos y los envases de las gaseosas, bienes con los que trabaja. Reflexionaba Manuelita. Si son tan suertudos y diosito les da gratis tanta plata del petróleo, por qué nos hacen más difícil la vida con más tributos, se lamentaba. Enojada, decía, les falla el coco bonito, sin tener ningún título yo les enseñaría cómo se administra nuestra plata. Continuaba, si faltan $4 000 millones y caen del cielo más de $1 000 millones, en vez de gastarlos me faltarían $3 000 millones y no pido prestado tan caro a esa China, viera. Dicen que, con los impuestos, van a dar $300 millones a la salud, vea como estoy, que salud pues, a mí nada me llega. Manuelita señalaba, vea, carros oficiales nuevitos por montones, tanto viaje, propagandas hasta en el fútbol, cuánto costará. ¡qué horror! Inútiles, no podrán pues reducir esos gastos. Lo único que quiero es que me dejen trabajar en paz, decía, yo vivo de mi trabajo, nadie me da nada, yo sé que hago con mi plata. Impuestooos, huuy, cigarriiiillos, gritaba. |