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Sinrazones, antítesis del país ausente |
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Lunes, 04 de Julio de 2011 15:25 |
Con liviandad se asume como natural que el Estado gaste casi la mitad de la producción de la sociedad.
Para las mayorías, en parte ilustradas, complace que supuestamente no pase nada mientras el barril de petróleo se mantenga en $100, se contraigan cuantiosas deudas, se grave con más tributos al ciudadano y al esfuerzo empresarial.
Si el fisco no tiene dólares simplemente no invierte se dice, si quiere invertir se endeuda. Está bien manipular el gasto corriente para igualar la ecuación con los tributos y que crezca sin control para agobiar con más impuestos la vida ciudadana.
Vivan los subsidios, el sector público obeso e ineficiente, los malos servicios públicos, el desempleo, la baja productividad, la creciente informalidad y subempleo, la inseguridad, la dilapidación de la renta petrolera, los altos riesgos del país, la mala calificación crediticia, la calidad de parias internacionales.
Es el paisaje al que se ha acostumbrado al país, sin referentes del progreso que evidencien las diferencias, que induzcan a aspirar algo más que el vitalicio estancamiento.
Quizá habrá más petróleo y minería, estandartes de la agonía perpetua. Se reinventarán diarias ficciones para ocultar carencias y limitaciones. Será, cada vez, más costoso construir el país que produzca en abundancia con la confianza a largo plazo de los inversores privados, que vuelva emprendedores a los subsidiados. Se pierde en lontananza el Ecuador obsesivo por la creciente productividad de su gente y empresas; con un sector público razonable y eficiente, complementario a las iniciativas privadas, que cumpla sus deberes sociales y cree oportunidades para los pobres y no los someta.
Es quimera el país que asuma como naturales las responsabilidades fiscales y económicas del Estado, que sea capaz de superar sus trivialidades e incompetencias. Es el país por construir, desafío para verdaderos estadistas. |