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Crónica de un desenlace anunciado |
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Lunes, 27 de Junio de 2011 16:37 |
En promedio los países de la Unión Europea gastan en el sector público la mitad de lo que producen.
Para sostener tal gasto, en la última década, endeudaron a sus sociedades en algunos casos por encima de su producción. Acostumbraron a sus pueblos a beneficios sociales y un grado de bienestar en desajuste con sus reales posibilidades. Mientras, su productividad decrecía. Luego de 10 años sus economías deben ajustarse.
Francia, Italia, Gran Bretaña, España y otros países se han obligado a reducir sus gastos, recortar conquistas sociales y burocracia, aumentar impuestos. El desempleo en España supera el 20 %, los ciudadanos han perdido sus viviendas. Grecia está al borde de la quiebra, Irlanda y Portugal respiran con dificultad. Los jóvenes emigran, no tienen trabajo.
Los años 80s y 90s casi todos los países de América Latina gastaron en exceso y contrajeron deudas para financiar sus saldos rojos. Fue un doloroso proceso de devaluaciones, ajustes de precios, monetarios, fiscales y económicos, a fin de reducir la inflación y estabilizar las economías. Los pueblos se volvieron más pobres. Luego del alto precio de malas políticas, en la última década la mayoría de países aprecian la estabilidad económica y fiscal, gastan un cuarto de cuanto producen, acarician la inversión extranjera, firman acuerdos comerciales, consolidan sus instituciones democráticas. Han capitalizado el boom de las materias primas.
Ecuador, en cambio, se ufana de la ceguera de estar en la orilla equivocada. Gasta como los europeos en crisis. Para su adicción a gastar no le alcanza un petróleo de $100, deudas millonarias y altos recaudos de impuestos. Poco importan los altos riesgos que alejan las inversiones, los desbalances externos, la pobre producción y productividad, las nulas esperanzas de los jóvenes de hallar trabajo. Juzgue usted el futuro desenlace. |