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Crecimiento: entre el acertijo y la desnudez |
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Martes, 24 de Agosto de 2010 15:00 |
El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) resulta de comparar, de forma agregada, entre un año y otro, los precios de los bienes y servicios producidos por el país, multiplicados por las cantidades, resultado dividido para un índice de precios que permite descontar el efecto de la inflación. Este es un proceso que se efectúa en las diferentes variables que inciden en el PIB: consumo, inversión, gasto del Gobierno, importaciones, exportaciones, etc.
En 45% se ha reducido la previsión de crecimiento de la economía, hasta 3,73%. Magnitud que revela la liviandad de las estimaciones, causa escozor y evidencia la precariedad de la gestión económica.
Es poco convincente que el nuevo PIB nominal para 2010 de $56 998 millones, sea superior al estimado de $56 964 millones para un aumento del PIB del 6,81%. Más, si todas las variables que inciden en la evolución del PIB, apenas tienen variación en las nuevas previsiones.
Al margen del acertijo sobre el PIB, se siente en el ambiente cuando un país está en la senda de la expansión económica. Se instalan nuevas fábricas y compran nuevos equipos, se construye por todas partes. El auge de los negocios se irradia en la sociedad. Los trabajadores tienen más ingresos, los desempleados encuentran trabajo, se percibe un clima de producción general.
Hoy, existe todo lo contrario. Faltan dólares para sostener la inversión y gasto público, la inversión extranjera es negativa y la privada apenas se mantiene. Los que tienen la fortuna de trabajar apenas subsisten y las mayorías están sin trabajo o subempleados. Las oportunidades son escasas y las capacidades deprimentes.
La falta de seriedad en las cifras oficiales tiene efectos perversos en los balances y proyecciones de las empresas y negocios, aumenta la desconfianza. La desnudez económica, por dura que sea, es vital para encontrar la senda del progreso.
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