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| Reducir el déficit, no financiarlo |
| Lunes, 03 de Mayo de 2010 15:23 |
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Análisis Jaime Carrera En los tres últimos años, en promedio, el gasto del sector público no financiero alcanzó el 38,9% del PIB, un 56% más que el mantenido en los años 2000-2006 que fue 25% del PIB. Mientras, la economía creció, en promedio, 3,2% entre 2007-2009 y 4,98% en los siete años previos.
El gasto caminó más rápido que la economía. Se gastó más y creció menos. Entre 2000-2006 el precio del barril de petróleo, en promedio, fue $30,48. Más que se duplicó en los tres últimos años. En 2008 se consumieron $1 800 millones de los fondos petroleros e importantes recursos por la participación de las ganancias extraordinarias de las empresas privadas, producto de los altos precios del petróleo. El nuevo boom petrolero expandió el gasto público. No obstante la abundancia de recursos, las cuentas públicas comenzaron a teñirse de rojo. El déficit del presupuesto asciende, en términos del PIB, del 0,13% en 2007 al 5,6% como previsión inicial de 2010. El Estado ha agotado las fuentes de financiamiento del déficit. Acudió a los ahorros del IESS, crédito del FLAR, un préstamo oneroso de Petrochina que se paga con petróleo, el regalo del FMI y usó de las reservas del Banco Central. En el primer trimestre de 2010 la iliquidez fiscal era agobiante. Un crédito de $250 millones de la CAF se gastó tan pronto como entró. Ingresaron unos $300 millones por el impuesto extraordinario a las rentas petroleras, utilidades del Banco Central y otras fuentes, aún así el dinero solo alcanzó para cubrir el 15% del gasto anual. Mientras más se aliente la fragilidad fiscal, los costos sociales serán mayores. El Estado debe reducir el déficit no financiarlo. Es necesario aumentar ingresos, recortar gastos y adecuar su tamaño a la capacidad de la economía para sostenerlo. |