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Con los ojos cerrados al progreso |
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Lunes, 08 de Marzo de 2010 15:02 |
Jaime Carrera
Sin una producción creciente y sostenida a tasas elevadas en el largo plazo, no es posible reducir la pobreza, generar trabajo y bienestar para las mayorías. En más de 30 años, el ingreso promedio de cada ecuatoriano es apenas tres veces mayor. La China multiplicó sus ingresos por 15, lo cual le permitió sacar de la pobreza a 400 millones de personas. Chile produjo siete veces más y mira con satisfacción una sociedad camino al desarrollo.
En un mundo inevitablemente globalizado en sus flujos de comercio, capitales, inversiones, información, tecnología, conocimientos, etc., la reducción de la pobreza exige ilimitados avances en la capacidad competitiva de los países, para ser partícipes de una porción cada vez más creciente de la riqueza global. Sin embargo, el Ecuador mira sin preocupación el puesto 105 del ranking de Competitividad Global entre 133 países. Parece sentirse cómodo más cerca de Burundi.
La creación constante de riqueza es un proceso sin límites y condición sine qua non para el progreso, tarea imposible sin un ambiente amigable para hacer negocios y emprendimientos. Libertades, garantías, confianza, estabilidad, incentivos, visión global de largo plazo son condiciones para un buen clima de negocios en cuyo ranking el país está lejos de Singapur. Al no apreciar dichas variables, el Ecuador espanta las inversiones y las oportunidades de crecer y crecer.
Sin exportar más productos que agreguen valor y atraigan inversión extranjera, el camino al desarrollo está vedado. Con una participación del 0,1% en las exportaciones mundiales, constante en 30 años, incluido el petróleo (sin este es 0,04 por ciento), el futuro no será diferente al pasado. La China ha multiplicado por ocho su parte en la torta exportadora mundial. |