El Observatorio incluye un grupo de ciudadanos que conjuntamente son fuente de gran credibilidad derivada de su honestidad, capacidad técnica y respaldo político. Por sus características tiene capacidad propia de convocatoria y acceso a los líderes políticos y sociales del Ecuador.
| A años luz del progreso |
| Lunes, 08 de Febrero de 2010 14:42 |
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Análisis El tsunami mediático nos transporta a diario al país de las maravillas. Se nos ha llevado a valorar como medida de bienestar que, en 2009, descontada la inflación, el ingreso de cada ecuatoriano decreció y es más pobre. Que el país no es capaz de producir en abundancia porque la inversión privada nacional y extranjera es cada vez menor. Que ser paria en el mundo es parte de nuestra dignidad. Mientras otros países, con humildad, no enarbolan sus progresos que otros los resaltan y valoran. Trabajan y trabajan, producen y producen, invaden el mundo con lo que hacen. China ha comprimido -en 30 años- los dos siglos de industrialización de occidente. Es el mayor productor mundial de carbón, acero y cemento. En 2005 había en obras de construcción 2 520 millones de metros cuadrados, más de cinco veces las obras que se realizaban en EEUU. En los últimos 15 años, sus exportaciones a EEUU aumentaron 1 600% y sus importaciones de ese país se han multiplicado por siete. Fabrica dos tercios de las fotocopiadoras, hornos microondas, reproductores de DVD y zapatos del mundo. Wal-Mart, empresa de EEUU de las más grandes del mundo, que emplea a 1,4 millones de personas, importa al año artículos de China por un valor cercano a los $18 mil millones. China se abrió al mundo. El champú Head & Shoulders y los pañales Pampers son populares entre los chinos. Tiene dos billones de reservas en divisas, es la economía que crece más rápido, la mayor fabricante y la que más ahorra. Se impide a las mayorías dimensionar que estamos a años luz del progreso, la persistencia en encarcelar nuestras mentes y someterlas a los designios de un Estado al mando de una infalible divinidad que oprime sin pudor nuestras libertades. |